Nunca he dormido bien. Mi padre tampoco. De pequeña, solía encontrarme con él en el pasillo en mitad de la noche. ¿Qué haces? Nada. ¿Tú? Nada. ¿Quieres un vaso de agua? Vale. Mi padre falleció hace bastantes años, y esas memorias me encantan. Mi hija pequeña duerme igual de mal y ahora soy yo quien tiene estas pequeñas conversaciones con ella. Esta es mi normalidad.
Sin embargo, a los 42 años me di cuenta de que había desbloqueado un nuevo nivel. No era que tardase mucho en dormirme —caía agotada—, sino que me despertaba con el corazón acelerado, empapada en sudor, con una ansiedad que no podía identificar y que no me dejaba volver a dormir. Al día siguiente funcionaba en modo supervivencia: con niebla mental y una necesidad de azúcar todavía mayor de lo habitual.
Este nuevo nivel tenía un origen muy concreto: el déficit de estrógenos y progesterona estaba alterando de forma directa los mecanismos neurológicos del sueño.

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HormonasLo que le pasa al sueño cuando bajan los estrógenos
El estradiol tiene varias funciones en el cerebro. Una de las más importantes para dormir bien es que ayuda al sistema serotoninérgico: el estradiol aumenta la producción de serotonina, que es el precursor de la melatonina, la hormona que regula el sueño. Cuando los niveles de estrógeno bajan, se produce menos melatonina y el ciclo de sueño y vigilia se altera.
Además, los sofocos nocturnos —episodios de vasodilatación intensa que aumentan la temperatura del cuerpo— interrumpen el sueño de forma directa. Para dormir profundamente, la temperatura corporal debe bajar. Cada sofoco interrumpe este proceso y activa el sistema nervioso simpático, lo que provoca esa sensación de alarma y ansiedad.
Fuente: Mong JA & Cusmano DM — Sex differences in sleep. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 2016
Ansiedad y menopausia: una conexión que va más allá del "nerviosismo"
La ansiedad durante la menopausia es neuroquímica, no solo psicológica. Tiene una base hormonal que se puede tratar.
La ansiedad en la perimenopausia no es igual que la ansiedad generalizada. Tiene sus propias características: suele aparecer por la tarde o noche, a menudo viene acompañada de palpitaciones, opresión en el pecho o calor repentino, y varía según el ciclo hormonal en mujeres que todavía menstrúan de forma irregular.
La base neurobiológica es clara: el estradiol modula los receptores GABA-A del cerebro, que son el principal sistema de freno del sistema nervioso. Cuando hay menos estrógenos, ese sistema funciona peor y el cerebro entra más fácilmente en estados de hiperactivación. Por otro lado, la progesterona tiene metabolitos que actúan directamente sobre esos mismos receptores y tienen un efecto ansiolítico (calmante). Su déficit en la perimenopausia es otro factor que aumenta la ansiedad.
Fuente: Brinton RD et al. — Progesterone receptors: Form and function in brain. Frontiers in Neuroendocrinology, 2008
El papel de la TRH en el sueño y la ansiedad
La terapia de reemplazo hormonal con estradiol es el tratamiento más eficaz para los sofocos nocturnos y, gracias a esto, ayuda a recuperar el sueño. Varios estudios muestran que las mujeres que usan TRH tienen más tiempo de sueño profundo (fase N3 o sueño de ondas lentas) y menos despertares nocturnos que las mujeres sin tratamiento.
La progesterona tiene un efecto sedante adicional que mejora la calidad del sueño — especialmente útil cuando el insomnio y la ansiedad son los síntomas principales.
Como siempre, la decisión de empezar o ajustar una TRH debe tomarse con un profesional médico que evalúe el perfil individual. En mi caso, he dado prioridad a seguir teniendo lo que llaman "sangrados por deprivación" (una especie de regla), que para mí era importante mantener. Por eso uso la progesterona por vía vaginal, que tiene un menor impacto en el sueño que cuando se toma de forma oral.
¿Por qué ocurre esta diferencia?
- Vía oral: la progesterona pasa por el tracto digestivo y el hígado, donde se transforma en alopregnanolona, un metabolito que actúa directamente en el cerebro sobre los receptores GABA. El resultado es un efecto sedante notable.
- Vía vaginal: la progesterona se absorbe directamente a través de las mucosas y pasa al torrente sanguíneo local, dirigiéndose sobre todo al útero sin pasar primero por el hígado. Se generan muchos menos metabolitos cerebrales y normalmente no causa el mismo sueño profundo.

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HormonasPor dónde empezar
- Anota tus señales de sueño en la app. Este registro será muy útil para tu ginecóloga.
- Mantén la habitación a menos de 19°C.
Dormir mal no es una condena de la menopausia. Entender la causa hormonal es el primer paso para recuperar tus noches — y tus días.
Suplementos con evidencia para Sueño
- MelatoninaEvidencia sólida
Una revisión sistemática concluyó que la melatonina, cerca de la hora de acostarse en el destino, reduce de forma consistente los síntomas del desajuste horario tras vuelos que cruzan cinco o más husos, con un perfil de seguridad favorable en uso puntual. No es un síntoma específico de la menopausia, pero comparte la vía circadiana implicada en las alteraciones del sueño.
- Alfa-lactalbúminaEvidencia moderada
La evidencia sobre alfa-lactalbúmina y sueño es prometedora. Una revisión sistemática de 2024 encontró que la suplementación con 20-60 g antes de dormir mejoró la latencia del sueño en el 63% de los estudios revisados, especialmente en personas con dificultades para iniciar el sueño. Un ensayo controlado aleatorizado de 2025 en atletas con dificultades para dormir mostró que 40 g de alfa-lactalbúmina antes de acostarse aumentó el sueño NREM etapa 2, redujo el sueño REM y mejoró el tiempo de reacción matutino. Otra revisión sistemática de 2022 señaló que la ingesta nocturna de proteínas ricas en triptófano puede reducir la latencia del sueño en poblaciones atléticas. No obstante, no hay estudios específicos en mujeres menopáusicas.
- Escutelaria baicalensisEvidencia moderada
Un metanálisis de 14 ensayos controlados aleatorizados evaluó fórmulas de Banxia, que incluyen escutelaria baicalensis en algunas preparaciones, para el insomnio. Los resultados mostraron mejoras significativas en el índice de calidad del sueño de Pittsburgh y en la tasa de respuesta total en comparación con la medicación occidental, con menor incidencia de eventos adversos. Sin embargo, la evidencia es prometedora pero limitada, ya que la escutelaria baicalensis no se evaluó como ingrediente aislado, y los estudios no se centraron específicamente en la menopausia.
Contenido informativo sobre la perimenopausia y la menopausia, no sustituye el consejo de tu médica ni indica dosis.
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Fundadora meno+
Llevo más de veinte años trabajando con datos. He diseñado estrategias digitales para algunos de los mayores medios de España y liderado equipos de producto e inteligencia de datos en una de las principales compañías de telecomunicaciones del mundo. Hoy dedico toda mi energía a meno+, donde combino tecnología, datos y evidencia científica para ayudar a las mujeres a comprender mejor la perimenopausia y la menopausia. Además de desarrollar la app, escribo y participo en conferencias sobre salud hormonal, longevidad y bienestar.
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