Empecé a entrenar fuerza unos meses antes de cumplir los 40, lo hice para no perder músculo. Para no llegar a los 60 con la misma fragilidad que había visto en otras mujeres. Pero lo que no sabía es que cada sesión de sentadillas con peso también estaba reduciendo activamente mi riesgo cardiovascular mejor que paseando en la cinta.
La conexión entre el músculo y el corazón no es metafórica. Es bioquímica, medible y, según la evidencia acumulada en los últimos 15 años, más determinante de lo que el modelo clásico de "cardio para el corazón" nos había hecho creer.
No estoy diciendo que el ejercicio cardiovascular no sea importante. Lo es — yo corro porque es lo que más me gusta para desestresarme o para empezar el día con energía. Lo que digo es que el músculo esquelético es, en sí mismo, uno de los órganos cardioprotectores más potentes del cuerpo — y que perderlo, como ocurre a partir de la perimenopausia, tiene consecuencias cardiovasculares directas.

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EjercicioEl músculo más allá de la fuerza
Durante décadas se ha estudiado el músculo casi exclusivamente como tejido mecánico: el que genera movimiento y sostiene la postura. Pero la investigación ha ido revelando una dimensión completamente distinta: el músculo activo es un órgano endocrino que secreta más de 600 proteínas con actividad biológica.
Estas proteínas se llaman mioquinas, y se liberan durante la contracción muscular. Entre las más estudiadas:
- IL-6 muscular: anti-inflamatoria y sensibilizante a la insulina.
- Irisina: estimula la termogénesis y tiene efecto neuroprotector.
- BDNF: protege neuronas y mejora la sensibilidad a la insulina en el músculo.
Cuanto más músculo activo tienes, más mioquinas cardioprotectoras circulan en sangre. La pérdida de masa muscular —sarcopenia— no es solo pérdida de fuerza: es pérdida de esta farmacia interna.
Fuente: Muscles, exercise and obesity: skeletal muscle as a secretory organ. Pedersen & Febbraio, Nature Reviews Endocrinology, 2012
Pérdida de músculo y riesgo cardiovascular
Existe una asociación clara entre baja masa muscular y mayor incidencia de eventos cardiovasculares mayores: infarto de miocardio, ictus y mortalidad cardiovascular.
- Menor captación de glucosa por el músculo → mayor glucosa en circulación.
- Menos mioquinas anti-inflamatorias → inflamación crónica de bajo grado → aterosclerosis acelerada.
- Menor metabolismo basal → mayor acumulación de grasa visceral → resistencia a la insulina.
La pérdida de masa muscular se asocia a un riesgo 60% mayor de eventos cardiovasculares en comparación con personas sin sarcopenia, independientemente de otros factores de riesgo clásicos.
Fuente: Sarcopenia and the risk of cardiovascular events: A systematic review and meta-analysis. Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, 2022
Por qué la pérdida de estradiol lo acelera todo
El estradiol tiene receptores en el tejido muscular. Su caída en la transición hacia la menopausia actúa sobre todos estos tejidos:
- Músculo: menos síntesis proteica, más degradación, mayor infiltración de grasa intramuscular.
- Endotelio vascular: menor producción de óxido nítrico → vasos menos flexibles → mayor presión arterial.
- Perfil lipídico: el estrógeno favorece el colesterol HDL; su ausencia tiende a elevar el LDL y los triglicéridos.
La acumulación de estos cambios explica en parte por qué el riesgo cardiovascular en mujeres aumenta de forma pronunciada después de la menopausia. No es la edad por sí sola — es la pérdida de estrógenos actuando sobre un conjunto de tejidos que dependían de su señal.
La terapia de reemplazo hormonal iniciada en la perimenopausia o en los primeros años tras la menopausia preserva el perfil metabólico. Como con cualquier decisión médica, debe valorarse con un profesional teniendo en cuenta el perfil individual de riesgo y beneficio. Y ojo a este dato: la principal causa de mortalidad en mujeres son los accidentes cardiovasculares, superando ampliamente al cáncer ginecológico o de mama.
Fuente: Factores de riesgo cardiovascular en mujeres en etapa de perimenopausia y postmenopausia. Fernández-Milán et al., Revista Finlay
Por qué el entrenamiento de fuerza es la intervención más eficaz
El ejercicio aeróbico mejora la capacidad cardiovascular. El entrenamiento de fuerza hace eso también — pero añade la preservación y aumento de la masa muscular, con todo lo que eso conlleva metabólicamente.
El entrenamiento de fuerza reduce la mortalidad por todas las causas en un 15%, la mortalidad cardiovascular en un 17%, y el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 17%, independientemente del ejercicio aeróbico.
Fuente: Muscle-strengthening activities are associated with lower risk and mortality in major non-communicable diseases. British Journal of Sports Medicine, 2022
Por dónde empezar
- Si haces solo cardio: añade dos sesiones de fuerza por semana. No tienen que ser largas — 30-40 minutos son suficientes.
- Si ya entrenas fuerza: no sustituyas el cardio, combina. La combinación de ambos ofrece beneficios superiores a cualquiera de los dos por separado.
- Mide tu masa muscular: una bioimpedancia o una densitometría te da datos reales sobre tu punto de partida. El peso en la báscula no distingue músculo de grasa.
Construir músculo después de los 40 no es vanidad. Es la inversión más directa que puedes hacer en tu salud cardiovascular a largo plazo.
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